Laboral
En Querétaro ha aumentado el trabajo informal en mujeres
En un año la tasa de informalidad laboral en mujeres aumentó 4.1 puntos porcentuales en el estado, al retroceder de 41.6% en el segundo trimestre del 2022 a 45.7% en el mismo trimestre del 2023, destacó la presidenta saliente del Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias (CCME) de Querétaro, Alicia Torres Cué, al citar indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
A este contexto sumó la brecha salarial que persiste entre el ingreso que percibe un hombre y el que percibe una mujer.
Durante la toma de protesta de la nueva dirigencia del CCME de Querétaro, destacó que el consejo tiene el propósito de promover que el desarrollo económico del país sea con perspectiva de género.
“Incluso aquí en Querétaro en el segundo trimestre del 2022 había 41.6% de mujeres trabajando en la informalidad, a este momento del 2023 se incrementó a 45.7%, volvemos a preguntar ¿qué sucedió? Porque me consta y soy testigo de cómo tanto el gobierno como organismos, instituciones, hemos trabajado fuertemente por la capacitación, por dar herramientas, por dar apoyos financieros”, cuestionó.
Al tomar protesta como presidenta del CCME de Querétaro, para el período 2023-2025, Laura Sepúlveda Antuna profundizó sobre la brecha salarial de género que ronda en 16% a nivel local; ahondó que la grieta se amplía en cargos de mayo rango.
“Hoy en día las mujeres siguen enfrentando una brecha salarial del 19% a nivel nacional y casi 16% a nivel estatal. Entre más altos son los cargos que ocupa la mujer la brecha salarial puede dispararse hasta 30%, esto indica que a medida en que las mujeres vamos avanzando en nuestras carreras y ocupamos posiciones más elevadas la disparidad salarial, con respecto a los hombres, tiende a aumentar”, declaró.
La nueva presidenta del consejo lamentó que pese a las estrategias que se han implementado, sigue siendo inferior la participación de las mujeres en la Población Económicamente Activa (PEA).
“A pesar de los esfuerzos y de los avances alcanzados, del total de la PEA sólo 41.8% son mujeres con un salario promedio mensual de 3,640 pesos netos a nivel nacional y lamentablemente el nivel de empleo informal creció del 41 al 45% en nuestra entidad en el último año”, resaltó.
Estas condiciones laborales, externó, dejan a las mujeres en una precariedad laboral; por tanto, instó a trabajar para reducir estas diferencias.
A través del CCME se plantearon los objetivos de reducir la brecha económica que padecen las mujeres; así como dar voz empresarias y ejecutivas, entre otros.
Laboral
Cuando la “protección” se cobra: la representación convertida en mecanismo de presión
Trabajadores relatan exigencias económicas y de firmas bajo la amenaza implícita de generar conflictos laborales
Para numerosos trabajadores, la figura de ciertos dirigentes dejó de ser un respaldo y se transformó en una fuente de presión permanente. Bajo el discurso de ofrecer “protección” o mantener la estabilidad en los centros de trabajo, se habrían exigido pagos económicos o firmas como condición para evitar conflictos que, en muchos casos, parecían ser creados o incentivados de manera deliberada.
Aunque las amenazas no siempre se expresaban de forma directa, el mensaje era inequívoco: quien no cumpliera con las exigencias podía enfrentar problemas laborales, señalamientos o tensiones internas. Este mecanismo colocó a los trabajadores en una posición de vulnerabilidad, obligándolos a ceder ante el temor de represalias.
Lejos de ejercer una defensa legítima de los derechos colectivos, estos dirigentes habrían utilizado su influencia como una herramienta de control. La “protección” dejó de ser un derecho para convertirse en una moneda de cambio, condicionada al pago o a la firma de documentos cuya finalidad no siempre era clara.
Este tipo de prácticas no solo afecta la economía y la tranquilidad de los trabajadores, sino que pervierte el sentido mismo de la representación sindical. Cuando la defensa se cobra y el miedo sustituye al diálogo, se rompe el principio de confianza que debe regir toda relación laboral.
Visibilizar y denunciar estos esquemas resulta fundamental para erradicar abusos que han permanecido ocultos bajo el discurso de la representación laboral y para avanzar hacia un entorno de trabajo más justo, transparente y respetuoso de los derechos de quienes dependen de él.
Laboral
Cuestionamientos sobre promesas sindicales y cumplimiento de la normatividad laboral
Señalamientos apuntan a ofertas sin sustento y a posibles irregularidades en la operación de COREMEX
Diversas notas y testimonios difundidos recientemente señalan que COREMEX habría realizado promesas a trabajadores que, en los hechos, no se han visto reflejadas en mejoras reales o en una defensa efectiva de sus derechos laborales. De acuerdo con la información publicada, estas ofertas se presentarían como beneficios inmediatos o soluciones a problemáticas laborales complejas, sin un sustento jurídico claro.
Los trabajadores refieren que algunas de estas promesas carecen de viabilidad legal o exceden las facultades reales de la organización sindical. Esta situación ha generado confusión y expectativas que, al no cumplirse, derivan en frustración y desconfianza hacia la representación sindical.
Adicionalmente, distintas publicaciones cuestionan si COREMEX cumple plenamente con los requisitos legales necesarios para operar conforme a la legislación laboral vigente. Entre los señalamientos se mencionan posibles deficiencias en procesos de legitimación, representación efectiva y cumplimiento de obligaciones formales ante las autoridades competentes.
Especialistas en derecho laboral subrayan que la actuación sindical debe apegarse estrictamente al marco legal, ya que ofrecer beneficios que no pueden garantizarse no solo es irresponsable, sino que vulnera el derecho de los trabajadores a contar con información clara y veraz.
La claridad jurídica y el respeto a la normatividad son elementos indispensables para una representación sindical legítima. El esclarecimiento de estos señalamientos resulta fundamental para proteger a los trabajadores de expectativas infundadas y fortalecer la legalidad en las relaciones laborales.
Empresas
Isaías González Cuevas y la CROC: la reforma que sacrifica derechos mientras protege privilegios
Isaías González Cuevas vuelve a colocarse del lado equivocado de la historia laboral. El líder eterno de la CROC impulsa una reforma que, lejos de fortalecer los derechos de los trabajadores, abre la puerta a un retroceso peligroso en conquistas históricas como la pensión y el acceso a la salud. Una reforma diseñada no para dignificar el trabajo, sino para aliviarle la carga al patrón a costa del bienestar del obrero.
El discurso oficial habla de “modernización” y “flexibilidad”, pero detrás de esas palabras se esconde una verdad incómoda: menos obligaciones para las empresas y más riesgo para quienes viven de su salario. Reducir responsabilidades patronales en materia de seguridad social no es una actualización del sistema, es un recorte disfrazado. Y resulta aún más grave que esta iniciativa venga impulsada por quien dice representar a los trabajadores.
La CROC, bajo el liderazgo de Isaías González Cuevas, parece haber olvidado su razón de ser. En lugar de defender pensiones dignas, atención médica garantizada y estabilidad laboral, hoy actúa como intermediario cómodo entre el poder político y los intereses empresariales. Una central obrera que avala reformas regresivas deja de ser un sindicato y se convierte en un gestor de conveniencias.
Pero el problema no termina ahí. Mientras Isaías exige cuotas, control y lealtad sindical, él mismo se ha negado a rendir cuentas. No ha presentado declaraciones patrimoniales ni fiscales. No hay transparencia sobre su patrimonio, sus ingresos ni los beneficios que ha acumulado tras décadas al frente de la organización. Quien exige representación también debe dar el ejemplo. La opacidad no es liderazgo, es abuso de poder.
Resulta insultante que alguien que no informa cómo vive, cómo se financia ni cuánto ha acumulado, pretenda decidir el futuro de millones de trabajadores. La reforma que promueve no sólo amenaza derechos laborales, también evidencia una desconexión total con la realidad de quienes sobreviven con salarios mínimos, empleos precarios y servicios médicos saturados.
Los derechos laborales no son moneda de cambio. No se negocian en mesas cerradas ni se entregan a cambio de cuotas de poder. Pensiones y salud no son privilegios, son derechos constitucionales. Y cualquier líder sindical que impulse su debilitamiento traiciona a la base que dice defender.
Isaías González Cuevas representa hoy todo lo que el sindicalismo debería dejar atrás: liderazgo eterno, falta de rendición de cuentas y alianzas que benefician a unos cuantos. La reforma que impulsa no es progreso, es retroceso. Y la historia no suele perdonar a quienes sacrifican derechos colectivos para preservar sus propios privilegios.
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